*En la localidad de Belén Atzitzimititlán del municipio de Apetatitlán, crece entre árboles frutales una de las especies de orquídea más apreciada, la Flor de mayo, con más de 100 años de presencia en esta comunidad
Nayeli Vélez
San Pablo Apetatitlán, Tlax.- En la pequeña localidad de Belén, florece un paraíso en tonos violeta y lila bajo los cuidados del señor Federico Reyes, quien con esmero y dedicación se ha encargado de cultivar y conservar, durante más de dos décadas, una especie de orquídeas, conocida como la flor de mayo o Laelia speciosa.
Se trata de una planta única que crece en pequeños bulbos de forma silvestre sobre árboles como el zapote y el encino. Los habitantes de Belén han sabido preservarla por más de un siglo, convirtiéndola en una de las plantas de ornato más representativas de la comunidad por su inigualable color y belleza.
Su floración coincide con el mes de mayo y, de manera afortunada, con el Día de las Madres en México. Sin embargo, los productores locales y el propio Federico, dueño del vivero Orquídeas Belén, mantienen la producción durante todo el año, mediante técnicas como la encapsulación.
Aun así, su mayor orgullo es reproducir de forma natural la Laelia speciosa, la misma que le ha dado renombre a su vivero y que ha distinguido a Belén Atzitzimititlán como “el paraíso de las orquídeas”.
Para don Federico Reyes, esta flor representa un legado familiar y un proyecto de preservación natural. Suele recordar que su incursión en la producción de orquídeas comenzó cuando, movido por la curiosidad, observó el crecimiento espontáneo de los pequeños capullos en los árboles frutales de los terrenos de sus abuelos.
De los troncos emergían diminutos bulbos que, en poco tiempo, daban paso a una flor violeta de gran hermosura, con delicados pétalos y una forma voluptuosa que muchos relacionan con la anatomía femenina, símbolo de fertilidad y vida, gracias a la intensidad de sus colores y su particular forma.
Belén posee un microclima cálido y húmedo, perfecto para la reproducción de las orquídeas, lo que ha favorecido que otros productores continúen esta labor de conservación y que, al mismo tiempo, el nombre de la comunidad trascienda más allá de Tlaxcala.
Hasta el día de hoy, las orquídeas representan una fuente de sustento para muchas familias de la localidad y además, un espectáculo natural que cada temporada atrae a visitantes deseosos de recorrer las hileras de árboles donde estas pequeñas huéspedes despliegan su frescura y belleza.
Entre la tradición, la naturaleza y el esfuerzo de productores como don Federico, este pequeño poblado ya es considerado como un santuario natural en el que prevalece la orquídea especiosa y donde la belleza florece cada año.






